La diástasis abdominal es la separación de los músculos rectos abdominales, como consecuencia de un daño del tejido conectivo, que en condiciones normales los mantiene unidos. Esta situación se puede presentar tras el embarazo, debido al crecimiento uterino. El tejido conectivo que envuelve a todo nuestro sistema musculo-esquelético es la fascia, ésta también se puede lesionar, al igual que el resto de tejidos, si se ve sometida a una tensión que no puede soportar.
La diástasis debe ser diagnosticada y cuantificada por un profesional mediante test ortopédicos o mediante ecografía. Se considera un problema cuando la separación es igual o superior a 2,5 cm.
La diástasis no afecta sólo a mujeres, también incluye al sexo masculino, se puede dar en personas con obesidad o que hayan aumentado su peso de forma muy drástica y rápida.

¿Qué son los rectos abdominales?

Son importantes músculos posturales y potentes flexores de tronco.

Los rectos abdominales son músculos largos y lisos que se extienden a lo largo de toda la parte frontal del abdomen, separados entre sí por un tejido conjuntivo fibroso, la línea alba.

También intervienen en la función respiratoria, su tono limita la inspiración máxima y favorece la espiración.

Consecuencias de tener una diástasis abdominal:

La diástasis abdominal supone además de un problema estético (abdomen flácido, descolgado o la aparición de abultamientos), un problema funcional importante que puede dar lugar a lo siguiente:

  • Influencia en disfunciones de suelo pélvico.
  • Síntomas lumbares y pélvicos; dolor, inestabilidad…
  • Problemas digestivos como malas digestiones e hinchazón abdominal.
  • Posibilidad de hernias abdominales.

Factores de riesgo:

Entre los factores de riesgo que nos pueden predisponer a tener diástasis, se encuentran:

  • Aumento del peso: la obesidad hace que los músculos no sean capaces de soportar la presión que se ejerce en el
    abdomen por la acumulación de grasa.
  •  Embarazo: se producen una serie de cambios hormonales como aumento de la relaxina, progesterona y estrógenos, los cuales alteran la composición del colágeno y hace que se debilite el tejido conectivo que une los rectos. A esto tenemos que añadir el aumento del volumen uterino, el aumento de la presión abdominal, el cambio del eje corporal y la modificación de la pelvis.
  • El parto: no sólo el embarazo provoca la diástasis, los partos complicados y largos también la favorecen.
  • Trabajo abdominal severo: sobre-ejercitar los rectos abdominales y realizar grandes esfuerzos de manera
    repetitiva (cargar pesos), también pueden ser factores de riesgo.

Consejos para evitar la diástasis:

  1. Cuida tu postura: Es importante que cuides tu postura corporal para que haya una correcta gestión de las presiones dentro de la cavidad abdominal.
    Si mantienes una autoelongación de tu columna y una posición neutra de la pelvis (sin llevarla hacia delante ni hacia atrás en exceso), facilitará la activación de la musculatura abdominal y suelo pélvico.
  2. Cuida tu dieta para evitar sobrepeso: Como hemos dicho antes, el sobrepeso es un factor de riesgo para la diástasis. También es conveniente limitar en lo posible el consumo de alimentos que provoquen gases o distensión abdominal.
  3. Evita los aumentos de presión en tu abdomen: La presión es una gran enemiga de la musculatura abdominal y del suelo pélvico. En nuestra vida cotidiana realizamos muchas actividades que favorecen la presión como coger peso, reír, toser… Algunas son inevitables, sin embargo podemos controlar aquellas que suponen un extra. Por ejemplo el estreñimiento y los esfuerzos repetitivos para ir al baño, ocasionan un gran impacto en nuestra musculatura, por lo tanto hay que intentar evitarlo.
  4. Evitar ejercicios de alto impacto: Actividades como correr, crossfit, tenis… aumentan la presión abdominal, son de alto riesgo.

Tengo diástasis ¿y ahora qué?:

En la rehabilitación de una diástasis abdominal enfocaremos los ejercicios en la tonificación del músculo transverso del abdomen, ya que actúa como un corsé fisiológico y su buen tono aumenta las posibilidades de corregir la distensión de los rectos.
Por lo tanto debemos olvidarnos de los abdominales tradicionales.
Los ejercicios más recomendados son los hipopresivos. Sus posturas basadas en la elongación de la columna y sus técnicas respiratorias son una excelente gimnasia reparadora de la musculatura abdominal y pélvica. Siempre deben de estar supervisados por un profesional.

Espero que este artículo os haya servido de ayuda para conocer la diástasis y cómo la podemos prevenir o mejorar.

Nuria Carrascosa Moreno
N° Col. 8079

2020-03-20T13:03:50+01:00