Tanto las articulaciones del tobillo como las del pie pueden mostrar una gran variedad de síntomas dolorosos, cada uno de ellos significativos en función de la zona donde duela. La mayoría de estas molestias aparecen durante la marcha, por lo que habrá que observar qué puede estar fallando (calzado, postura, gestos viciados…).

A nivel del tobillo, a menos que haya habido un traumatismo previo, la razón del dolor suele ser tendinoso. Si ha habido un golpe o un mal gesto previo, se le añaden también como posibles focos de ese dolor el hueso y los ligamentos.

  • En la PARTE DELANTERA del tobillo y por el empeine discurre la musculatura extensora del pie y sus de
  • dos. Los tendones de estos músculos, cuando se encuentran alterados, muestran síntomas a nivel del empeine o en la cara anterior del tobillo- zona coincidente con la lengüeta del zapato o el lazo de los cordones de éste. En un proceso inflamatorio agudo, llevar el calzado apretado puede resultar incómodo. Encontramos en esta zona, el tendón del músculo Tibial anterior. En este tipo de molestias, conviene revisar el uso de calzado abierto por el talón, como son las chanclas o algunas sandalias de verano que no tienen sujeción a nivel del tobillo, por si se tratase d
    el origen de este dolor.
  • En la PARTE  POSTERIOR se localiza una única estructura predominante: el tendón de Aquiles. Las molestias sobre este tendón atienden a una etiología muy variable y muy dependiente de la actividad y el calzado de quien las sufre.  Caminar muchos kilómetros al día, o utilizar zapato plano pueden originar molestias en este tendón. Un dolor recurrente que no se resuelve puede llegar a desembocar en una tendinopatía sobre este tendón, en la cual queda a la competencia del fisioterapeuta discernir el origen de esta patología. La actividad física relativa y adaptada al paciente, su peso y su fuerza, tiene un papel primordial en la recuperación de esta lesión.
  • Cuando el dolor es en el LATERAL EXTERNO del tobillo, el origen muscular del dolor concuerda con una alteración tendinosa de los músculos peroneos. Este dolor suele ser consecuencia de una respuesta de espasmo por un esguince. Hay veces que al mover el tobillo el paciente se nota un click o cómo un tendón se monta sobre otro ese nivel del tobillo: suele deberse a la subluxación de esos tendones sobre la estructura que los sujeta, a su paso por el peroné, que puede estar más laxa por esguinces previos o predisposición genética.

Más allá de estos músculos, se debe tener en cuenta los ligamentos que hay en las diferentes articulaciones del peroné y astrágalo y el tejido cortical de los mismos huesos, que también se localizan en la parte externa del tobillo. Para ello, será importante conocer si se ha sufrido algún evento traumático reciente, o alguno mal curado en el pasado, como pudiera ser un esguince antiguo de una moderada gravedad. Habrá que hacer las pruebas pertinentes para saber si ese hueso sufre una fractura o si sus ligamentos han podido lesionarse. El mecanismo de lesión de los ligamentos laterales externos del tobillo suelen ser debidos a una inversión traumática del pie (llevar la punta del pie hacia dentro).

  • En la PARTE INTERNA del tobillo se localiza el ligamento deltoideo, que no suele ser una estructura sufridora, a menos que se haya dado un esguince de tobillo por un mecanismo inverso al común (la punta del pie se va hacia fuera). Los tendones del músculo Flexor largo de los dedos, Tibial posterior y flexor propio del dedo gordo pasan por la parte interna del tobillo también, posterior al maléolo interno (relieve óseo que pertenece al hueso de la tibia). Estos músculos pueden presentar molestias en corredores, cuyo calzado o técnica no sea correcta; bien porque corren con los dedos encogidos o bien porque solicitan en exceso el dedo gordo del pie al impulsar su paso.
  • Por último quedaría la PLANTA DEL PIE, donde la patología más popular y más comentada es la fascitis plantar, asociada o no a un espolón calcáneo, también muy conocido. La fascia plantar es la estructura que cubre la musculatura de la planta del pie, y está muy relacionada con la cadena posterior de la pierna (formada por sóleo, gemelos e isquiotibiales). Todos los cambios producidos en estas estructuras pueden afectar a la fascia. Un diagnóstico temprano de esta patología sería el dolor matutino en la parte posterior planta del pie, justo cuando damos los primeros pasos de la mañana.

En la parte delantera de la planta del pie, en las almohadillas, están las articulaciones que unen los metatarsianos con los dedos del pie. La dolencia en esta zona se conoce como metatarsalgia y son muchos los orígenes que le preceden como, por ejemplo, tener los pies planos y además llevar calzado también plano, sin un pequeño tacón atrás.

Por el contrario, el pie cavo también puede sufrir de este tipo de afección. Muchas veces el dolor por esta patología se confunde con otra: el neuroma de Morton. Esta segunda afectación se centra en el nervio que transcurre entre el tercer y cuarto dedo del pie, que sufre una inflamación o engrosamiento a su paso de la cabeza de los metatarsianos y, una vez más, debe su origen a un traumatismo repetido en el tiempo. Una característica propia del neuroma de Morton es que el dolor que genera no se calma al tumbarnos en la cama, donde incluso el roce de las sábanas puede ser molesto o doloroso.

IÑAKI RAWINAD ALBIZUA

Nº colegiado 011365

2020-02-04T11:36:17+01:00